Si estás leyendo esto, es porque ya has buscado "ROI DAM" en Google y has visto que hay un 20%, un 35% y un 47% de ahorro. El problema es que ninguno de esos números es tuyo.
Una consultora dice que las empresas ahorran un 35% del tiempo de búsqueda de activos. Otra habla de seis horas semanales por empleado. Nosotros no vamos a usar esas cifras aquí, entre otras cosas porque no tenemos forma de verificarlas; y porque si las lleváramos a una reunión, la primera pregunta de cualquier responsable financiero con dos dedos de frente sería de dónde sale ese número. No tendríamos una respuesta buena.
No existe una fórmula universal de ROI
Así que empecemos por lo incómodo: no existe una fórmula universal de ROI para un DAM. Depende de cuánta gente toca activos de marca cada semana, de cuántas herramientas se están pagando ahora mismo para hacer mal lo que un DAM haría bien, de cuántas veces se ha publicado una versión vieja del logo o una plantilla caducada, y de cuánto vale, para esa empresa en concreto, evitar que eso vuelva a pasar. Cualquier cifra que no salga de esos números reales es, en el mejor de los casos, la estimación de otra empresa; y en el peor, marketing.
Cambiar la pregunta de partida
Lo que sí funciona, y es lo que llevamos nosotros a las reuniones con finanzas, es cambiar la pregunta de partida. En vez de "¿cuánto vamos a ahorrar?", que casi nunca tiene una respuesta defendible en una primera reunión, preguntamos "¿cuánto estamos gastando ahora mismo en resolver esto mal?". Esa sí se puede responder con datos que la empresa ya tiene en su propia contabilidad.
Y cuando empiezas a mirar, aparecen las mismas partidas. Herramientas duplicadas que se pagan en paralelo porque nadie centralizó nada. Horas del equipo de marketing y diseño buscando, pidiendo de nuevo o reconstruyendo lo que ya existía. El coste de reponer material después de un error de marca publicado, que cualquiera que lo haya vivido describe con pelos y señales, pero que rara vez aparece en un Excel. Y el riesgo, más difícil de traducir a euros pero real, de tener agencias externas o colaboradores con acceso a archivos de marca sin ningún tipo de control ni caducidad.
El argumento no es ahorro, es control
El argumento más sólido casi nunca es "ahorro". Es "control". Reducir el número de sitios donde vive el material de marca, y el número de copias sin autorizar que circulan por ahí, es algo que un departamento financiero entiende mejor que una promesa abstracta de productividad. No hace falta inflar la cifra cuando el problema real ya está descrito con precisión.
La versión modesta de ROI no impresiona en los primeros diez segundos de la diapositiva. Pero sobrevive a la pregunta de seguimiento, que en cualquier reunión con finanzas siempre llega. Y cuando esa pregunta llegue, no vas a estar señalando un estudio de una consultora que no sabe cómo funciona tu empresa. Vas a estar señalando una hoja de cálculo con las partidas que tú mismo has identificado. Y esa hoja, aunque sea más pequeña, no se cae.