Un producto. Frontal, lateral, detalle, en contexto, en uso, en pack, en variante de color. Ahora multiplica eso por dos mil productos. Y luego añade las fotos de temporadas anteriores que siguen vivas en campañas de remarketing que nadie recuerda que están activas. Bienvenido al día a día de cualquier equipo de e-commerce.

El catálogo nunca se queda quieto

Y el catálogo no se queda quieto. Cada temporada entran productos nuevos, salen los descatalogados, cambian los packagings, se actualizan los precios en las imágenes promocionales. Si esa foto de un producto descatalogado sigue circulando por error en algún canal, no es un detalle menor: es un cliente que hace clic esperando comprar algo que ya no existe.

El mismo producto en tres carpetas distintas

El problema no es que esté desordenado, es que el mismo producto vive en tres carpetas distintas: la del equipo de e-commerce, la de diseño, la de la agencia de redes. Cada equipo, trabajando por su lado, generó su propia copia porque no tenía forma de saber que ya existía en otro sitio.

El volumen cambia las reglas del juego

Aquí es donde el volumen cambia las reglas del juego. Con cien productos, cualquier sistema de carpetas aguanta. Con dos mil, y con fotos que se repiten en decenas de variantes de color o de talla, hace falta algo que permita buscar por SKU, por categoría, por temporada, y que muestre de un vistazo si una imagen sigue vigente o si ya se reemplazó. Eso no lo resuelve una carpeta mejor nombrada. Lo resuelve un sistema donde cada producto tiene un lugar único, y donde todos los equipos, sin importar si están en marketing, en el marketplace o en la agencia externa, ven exactamente la misma versión.

El tiempo pesa más que en cualquier otro sitio

Y hay algo que en retail pesa más que en cualquier otro sitio: el tiempo. Una colección nueva llega, el fotógrafo entrega las imágenes, y empieza la carrera: subirlas a la web, al marketplace, a redes, a campañas de email. Si cada equipo tiene que descargar, subir, renombrar y esperar, ya has perdido dos semanas. El que llega primero no es el que tiene mejores fotos, es el que tiene un sistema que no le obliga a hacer el mismo trabajo cuatro veces.

Así que, cuando alguien diga "es que son muchas fotos", la respuesta no es "pues organizarlas mejor". La respuesta es: no son muchas fotos, es un solo producto, repetido en varios sitios, con distintas versiones, y con un sistema que no entiende que todas son la misma cosa. Hasta que no lo entienda, el caos no va a desaparecer.